
¿Qué ha sido de ti? ¿De aquella canción?
¿De las horas muertas en tu habitación?
¿Quién dijo que no perdería el control
cuando iba camino de la destrucción?
Hoy vuelve a soplar ese viento del mar
que nubla la mente y la vista.
Prefiero saltar de una vez sin mirar
y quiero que tú me sigas.